¿Qué garantiza que un deporte extremo sea seguro? Según Leandro Villegas, dueño de Puenting Mendoza, una empresa dedicada a los saltos de bungee jumping, "en la mayoría de las provincias no hay una legislación específica sobre turismo aventura. Los requisitos pueden variar según cada gobierno local o regional y lo que decidan exigir", explica. Por su parte, Diego De Angelis, guía de alta montaña, sostiene que "donde más regulado está es en la Patagonia. Si vas a hacer alguna actividad de aventura en Salta o Jujuy, no hay demasiado. Además, no están bajo jurisdicción de ningún parque nacional".
Mendoza
Los dos principales lugares para practicar puentismo en el país son Mendoza y Salta. "Somos la única empresa que hace esta actividad acá", señala Villegas, quien define el deporte extremo como aquel que genera adrenalina.
Respecto de los protocolos de seguridad, cuenta que en Cacheuta, desde que iniciaron el proyecto en 2010, debieron cumplir una serie de requisitos para obtener la habilitación. "Nos lo exigimos nosotros mismos, justamente porque se trata de arrojar gente desde un puente, el antiguo puente de Cerro Carril. En la mayoría de las provincias hay legislaciones muy vagas que te indican cómo habilitar una empresa de turismo, como si fuera habilitar un kiosco", apunta.
Para ello debieron contratar a un ingeniero calculista que evaluara si el puente estaba en condiciones de soportar las fuerzas que se generan durante los saltos. "Las instalaciones de seguridad fueron realizadas por una empresa especializada en parques aéreos y trabajos en altura. Todo el equipo que utilizamos es muy específico, en su mayoría importado y de primeras marcas para trabajos verticales, montañismo y escalada. Cumple con exigencias internacionales", afirma.
Las primeras habilitaciones llegaron en 2013 y la resolución definitiva demoró algunos años más. "Lo importante es mantener siempre actualizados los seguros, los visados y las pólizas", explica. Además, recuerda que la normativa mendocina exige primero una habilitación comercial municipal y luego la autorización del Ente Mendoza Turismo (EMETUR), que certifica que la empresa reúne las condiciones para operar.
Salta
Ubicada a 80 kilómetros al sur de la capital provincial, sobre el puente del dique Cabra Corral, la empresa Extreme Games realiza esta actividad todos los días.
Entre los protocolos de seguridad figuran límites de peso -entre 40 y 110 kilos-, una edad mínima de 16 años y la autorización de un adulto en el caso de menores. También exigen un chequeo médico y una ficha de diagnóstico para completar. Existen además restricciones para personas que hayan atravesado cirugías recientes. "Si tuvo una operación hace poco, por ejemplo de ligamentos, no lo hacemos saltar. También depende de cada caso", explican desde la empresa. Pero, antes que nada, subrayan que el requisito fundamental es contar con la habilitación correspondiente para desarrollar la actividad.
Tierra del Fuego
La Ley Provincial 837 establece el marco regulatorio para el turismo de aventura en la provincia. Define las actividades que implican “riesgos controlados”, clasificados en bajo, moderado y alto, y designa al Instituto Fueguino de Turismo (InFueTur) como autoridad de aplicación para administrar el registro obligatorio de prestadores.
La habilitación tiene una vigencia de dos años. Para obtenerla, los operadores deben presentar una declaración jurada, una memoria descriptiva de la actividad, el detalle del equipamiento, pólizas de seguro y un contrato individual de turismo aventura, mediante el cual cada participante acepta los riesgos y presenta una declaración jurada de salud.
La norma también regula las categorías habilitadas para el personal a cargo, establece un régimen de infracciones e incluye actividades aéreas, acuáticas y terrestres, entre ellas paracaidismo, parapente, buceo, kayak, rafting, escalada, trekking, turismo ecuestre y mountain bike.
Santa Cruz
En Santa Cruz, donde buena parte de las actividades se desarrollan dentro del Parque Nacional Los Glaciares, los controles son más estrictos que en gran parte del país. De Angelis, guía de alta montaña con 25 años de experiencia y titular de una empresa que organiza expediciones desde El Chaltén, explica que todo prestador debe estar inscripto como operador autorizado y trabajar con guías certificados a nivel nacional, quienes además deben aprobar una evaluación específica del parque.
También se exige capacitación en primeros auxilios en zonas agrestes, seguros de responsabilidad civil para la empresa y los guías y coberturas que resguarden también a Parques Nacionales frente a eventuales reclamos. A esas exigencias se suman protocolos internos de cada operador. En su caso, De Angelis incorpora un teléfono satelital, radio para comunicarse con los guardaparques y planes de respuesta ante emergencias.
“Para el organizador o para el guía, de ninguna manera puede ser una aventura. Uno tiene que tener casi todas las variables bajo control y contar con protocolos para responder en caso de una emergencia”, resume.
Los rescates, la deuda pendiente
De Angelis, quien comenzó su trayectoria guiando cabalgatas antes de dedicarse a la alta montaña, sostiene que la principal falencia del sistema argentino sigue siendo la asistencia en emergencias.
“Yo vivo buscando una empresa internacional, porque en Argentina no hay quien cubra los rescates. En Europa y en Estados Unidos eso funciona muy bien. Nosotros salimos a los programas de trekking con un protocolo propio que incluye un teléfono satelital o un comunicador para enviar mensajes a la oficina en caso de emergencia y una radio VHF para comunicarnos con Parques Nacionales. Los rescates acá son sumamente difíciles porque no hay recursos”, cuestiona.
Según explica, en El Chaltén miles de personas realizan trekking cada temporada y los accidentes no son excepcionales. "Los rescates se hacen con buena voluntad, pero muchas veces es bastante complejo poner un helicóptero en el lugar. Solamente se da cuando hay una emergencia muy seria, donde está en riesgo la vida", señala.
Como contraste, menciona el caso del Parque Provincial Aconcagua, donde el ingreso incluye un seguro obligatorio que financia eventuales rescates aéreos. "El médico que está arriba te avisa y tienen el helicóptero parado ahí, como si fuera una ambulancia, esperando una emergencia", concluye.
