Desde la multinacional aclararon que los manifestantes no son ni han sido empleados de Cargill, sino prestadores de servicios independientes, y que el conflicto responde a diferencias entre actores del sector del transporte, ajenas a la firma.
La asignación de cargas, subrayaron, se rige por criterios comerciales y operativos dentro del marco de la libre contratación, y no configura una relación laboral con la compañía.
La empresa, que lleva más de 25 años en la comunidad de Arribeños generando empleo directo e indirecto, trabajando con más de 70 proveedores locales y manteniendo vínculos con unos 130 productores de la zona.
Las operaciones se reanudarán una vez que existan las condiciones de seguridad indispensables para hacerlo. Valor este “innegociable” y que “las operaciones se reanudarán únicamente cuando existan las condiciones indispensables para hacerlo”.
El conflicto, mientras tanto, mantiene en vilo a toda la región productiva.