Las dos líneas que resaltan entre las de mayor morosidad son las de préstamos personales y tarjetas de crédito. En el primer caso, el porcentaje pasó del 6,5% al 7,3%, mientras que en el segundo se verificó un aumento desde el 4,9% al 5,3%.
Las dos líneas que resaltan entre las de mayor morosidad son las de préstamos personales y tarjetas de crédito. En el primer caso, el porcentaje pasó del 6,5% al 7,3%, mientras que en el segundo se verificó un aumento desde el 4,9% al 5,3%.
En los préstamos prendarios también hubo un deterioro, aunque mucho más leve (desde el 3,7% al 3,9%). Mientras que los créditos hipotecarios escaparon a esta tendencia y mantuvieron una tasa de irregularidad baja e incluso menor a la de junio (0,9% vs 1% el mes anterior).