En la presentación se señala que el abandono de la ruta implica una “grave falta de servicio por parte del Estado”, que expone de forma permanente la vida y la salud de quienes circulan por la traza.
El escrito advierte que el mal estado del pavimento, la ausencia de demarcación y banquinas en malas condiciones han convertido a la Ruta 3 en un corredor de alta siniestralidad. “Basta con transitarla para advertir la falta de mantenimiento y los problemas de seguridad vial”, se afirma en la demanda.
La acción judicial también incorpora el reclamo de vecinos autoconvocados que desde hace años denuncian la situación, realizaron protestas y juntaron firmas para visibilizar el problema.
El municipio destaca que la precariedad de la ruta afecta directamente la prestación de servicios esenciales, en particular el traslado de pacientes y ambulancias entre Azul, Cacharí y otras localidades. “El primer servicio comprometido es la vida y la salud”, subraya la presentación.
Perjuicios económicos
El mal estado de la traza también genera consecuencias económicas: transportes comerciales e industriales deben desviarse hacia otras rutas, con mayores costos logísticos y pérdida de oportunidades de intercambio para Azul. Asimismo, se advierte que la situación limita políticas de desarrollo y afecta el servicio de transporte público de pasajeros recientemente incorporado hacia Cacharí.
Uso permanente de la ruta
“Los vecinos de esa localidad deben usar a diario la Ruta 3 para estudiar, trabajar o recibir atención médica, muchas veces en condiciones climáticas adversas o de noche, poniendo en riesgo su integridad”, indica la demanda.
Siniestralidad y costo social
El escrito subraya que la cantidad de víctimas fatales y heridos en accidentes viales está directamente relacionada con el deterioro del pavimento y la falta de señalización. Además, los siniestros comprometen los recursos municipales, que deben destinar refuerzos al hospital local y al sistema de emergencias para la atención de las víctimas.
Peligro constante
“El estado actual de la Ruta 3 constituye un peligro constante y obliga a medidas urgentes de mantenimiento y seguridad que el Estado nacional y la concesionaria han decidido omitir”, concluye la presentación judicial.