En los continuos ataques que sufrieron las y los jubilados esta vez, los uniformados volvieron a apuntar contra la prensa, y por eso, al voleo, fueron detenidas dos comunicadoras, que fueron identificadas como Camila Luciana Rey y Jazmín Orellana. En los típicos operativos de «cazar una presa», los policías las apresaron en inmediaciones de la Plaza de los Dos Congresos cuando cubrían la movilización que realizaban los jubilados autoconvocados.
La manifestación se produjo ante un desmesurado operativo de seguridad de fuerzas federales y de la Ciudad de Buenos Aires, que fueron los causantes de los cortes de tránsito en el centro porteño durante cerca de dos horas, mientras los manifestantes ocupaban la plaza.
Las mujeres fueron detenidas y golpeadas (una de ellas intentó ser asfixiada como ocurriera con Georges Floyd en EEUU o Facundo Molares, en Buenos Aires). La prepotencia y la impunidad con que se mueven las fuerzas represivas se repitió a una semana de que el fotógrafo Rodrigo Abd fuera severamente golpeado frente al Congreso , cuando la Policía Federal reprimió con un camión hidrante y gases lacrimógenos a los jubilados, universitarios y profesionales de la salud, que se concentraban frente al palacio legislativo, donde se debatían los proyectos impulsados por la oposición.