La imagen en el acceso de la Iglesia Nueva Pompeya resulta elocuente. Bajo el pórtico del templo, varias personas encuentran un precario resguardo frente al frío, ante la falta de un techo, una cama o un lugar seguro donde pasar la noche.
Según da cuenta El Retrato, la situación se repite en distintos puntos de la ciudad, donde entradas de edificios, iglesias y otros espacios públicos se convierten en refugios improvisados. En algunos casos, la desesperación lleva a encender pequeñas fogatas para obtener algo de calor, con los riesgos que ello implica.
De hecho, una de esas fogatas ya había provocado anteriormente un incendio que afectó una de las puertas laterales del templo.
Más allá de los peligros, la escena refleja una problemática social que el invierno vuelve todavía más cruda: la de quienes deben enfrentar las bajas temperaturas sin un lugar donde protegerse.
