Esta retracción se refleja con claridad en el consumo por habitante. El promedio móvil de los últimos doce meses indica que el consumo per cápita anual se ubicó en 46,0 kilos, resultando un 9,5% menor al promedio registrado en agosto del año pasado, lo que equivale a una pérdida de 4,9 kilos por habitante al año.
La caída del consumo está ligada a la dinámica de los precios minoristas. A pesar del leve aumento mensual (0,2% promedio), el rubro de carnes y derivados acumuló un alza del 42,3% interanual, superando el incremento del IPC general, que fue del 33,7%.
Al indicar que el rubro fue uno de los dos que más aumentaron de precio en el último año, el informe de CICCRA precisó que “el alza fue producto de la caída de la oferta de hacienda para enviar a faena”.
Al analizar específicamente los cortes vacunos, el aumento de precios fue mayor ya que escaló al 51,2% interanual en agosto. En contraste, el precio del pollo avanzó a un ritmo inferior, con un alza del 24,2% anual. En los últimos doce meses, el precio relativo de la carne vacuna se encareció un 21,8% en relación al del pollo.
Concretamente, la apertura por cortes mostró los siguientes cambios entre agosto de 2025 y agosto de 2026: carne picada común (+52,7%), asado (+52,1%), cuadril (+51,9%), nalga (+50,0%) y paleta (+49,0%). En tanto, el precio de la caja de hamburguesas congeladas creció 56,6% interanual.
El reporte también expresó que el abastecimiento del mercado doméstico habría verificado una contracción de 11,3% en los primeros ocho meses del año, “dando lugar al significativo aumento del precio relativo de la carne vacuna”.
Mientras el consumo doméstico retrocede, las exportaciones muestran una dinámica opuesta, con un crecimiento del 6,5% anual en el volumen enviado al exterior durante los primeros ocho meses del año.
Esta tracción externa está impulsada por el incremento de las ventas a Estados Unidos, ya que fueron “fundamentalmente traccionadas por la oportunidad que generó la cuota otorgada por el gobierno de EE.UU. a finales de 2025”.
