En el comunicado, la compañía indicó que "los cambios en las condiciones de mercado" la obligan a encarar el futuro "desde un enfoque diferente", aunque aclaró que eso no implica abandonar "la vocación industrial" que, según sus propias palabras, la definió durante toda su trayectoria. El dueño de la empresa es Javier Madanes Quintanilla, quien también es propietario de la fabricante de aluminio Aluar.
Los números detrás de la decisión son contundentes. Según información a la que accedió el portal InfoGremiales, la planta había visto caer su producción de 360 mil neumáticos anuales a apenas 150 mil, una merma directamente asociada a la apertura masiva de importaciones que llevó adelante Milei. Antes del cierre definitivo, la empresa ya había implementado sucesivos recortes de personal a través de planes de retiro voluntario, señales claras de una crisis que se venía gestando desde hacía tiempo.
Fate cerró con más de ocho décadas de historia en la industria nacional. En su comunicado, la empresa recordó haber construido "un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad". Un legado que, sin embargo, no alcanzó para sostener la actividad frente al nuevo escenario de competencia externa.