La crisis se expresa con crudeza en los números. A diciembre de 2025, el precio máximo abonado por el kilo de hoja verde rondó los $180, mientras que el costo de producción estimado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) ascendió a $424.
La brecha implica una pérdida neta de al menos $244 por kilo cosechado, lo que representa un desfase del 136% respecto del valor efectivamente percibido por el productor.
Este rojo persistente explica, en buena medida, la retracción del 9,9% interanual en el procesamiento de hoja verde durante 2025, que totalizó 889,3 millones de kilogramos.
En promedio, los productores cobran apenas el 50% al contado y el resto en cuotas que pueden extenderse hasta 120 días, en un contexto marcado por el aumento de cheques rechazados y mayores dificultades de financiamiento.
El informe del CEPA vincula de manera directa este deterioro con la desregulación del mercado dispuesta por el DNU 70/2023, que le quitó al INYM la facultad de fijar precios de referencia.
Sin ese mecanismo de arbitraje, la industria -altamente concentrada, con apenas diez empresas que concentran el 74% del mercado- logró mantener los precios en góndola por debajo de la inflación, trasladando el ajuste casi exclusivamente hacia el eslabón primario.