Un grupo de agentes se presentó a las 6:00 de la mañana a la residencia de Bolsonaro, en Brasilia, lo arrestó e inmediatamente lo trasladó a dependencias policiales. Bolsonaro había sido condenado en septiembre por haber conspirado para impedir la asunción del actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva tras perder los comicios en 2022.
Desde agosto, Bolsonaro estaba monitoreado electrónicamente en su vivienda en un condominio de lujo en la capital de Brasil. El STF había rechazado a mediados de noviembre un recurso contra su condena, que establecía que debía cumplirse en «régimen cerrado» (prisión).
La detención se llevó adelante luego de que los abogados de Bolsonaro solicitaran a la Corte que su cliente pudiera purgar su pena en su casa «por razones humanitarias» debido a sus delicadas condiciones de salud.La defensa argumentó que la alteración de la prisión domiciliaria representa un «riesgo de vida» para Bolsonaro, quien sufre secuelas permanentes de la puñalada que recibió en el vientre en 2018.
Los abogados mencionaron múltiples cirugías, episodios de reflujo e «hipo incontrolable» que le han provocado falta de aire, además de un diagnóstico reciente de cáncer de piel.