Los precios toman impulso, en particular a partir de la guerra en Medio Oriente, que pega en el combustible y en el costo de la logística, pero también en los precios internacionales de los alimentos y, al final de una larga cadena, en el mercado interno local.
La evolución de los precios minoristas tiene preocupado al gobierno de Javier Milei. En los últimos días, el ministro de Economía, Luis Caputo, citó varias veces a empresarios del consumo masivo para hablar sobre el problema. Además, en un intento por evitar el avance de los precios y, específicamente, su impacto en una población agotada por el ajuste económico, la administración nacional le puso un cepo a los precios de los combustibles por 45 días; un intervencionismo imprevisto, a regañadientes, obligado por una tendencia que parece fuera de control.
Las demás petroleras se sumaron ala iniciativa de YPF, pero las firmas del sector congelaron valores luego de subas del 20% promedio en el valor de la nafta y el gasoil.
A mediados de mes, el presidente Javier Milei disertó en la Conferencia de Acción Política Conservadora (Cpac) de Hungría, donde habló sobre la inflación y aseguró que «en el final de nuestro mandato la terminaremos de exterminar«. De esta manera, lejos quedaron las proyecciones que el jefe de Estado había expresado en marzo en la Bolsa de Comercio de Córdoba, donde había señalado que «para agosto, la inflación debería empezar con cero”.