Según consigna el portal geselino, Minuto G, Lo más alarmante para los propietarios es la dificultad para desalojar a estos "inquilinos" temporales, ya que entre ellos suelen incluirse varios niños. Esta situación ha llevado a una serie de denuncias policiales presentadas por los afectados, quienes ven afectados no solo sus ingresos, sino también la tranquilidad de sus establecimientos.
"Además del perjuicio económico, esto afecta la confianza de los demás huéspedes y nuestra imagen como negocio", agregó una propietaria de un complejo ubicado en paseo 128 y avenida 1.