En ese sentido, remarcó un cambio respecto del verano anterior, cuando predominaban las estadías de quince días o mes completo. Este año, la modalidad de vacaciones más cortas gana terreno.
Desde el sector de paradores, el diagnóstico coincide en un consumo más cauteloso. Crespo advirtió que tanto en espacios de sombra como en gastronomía se percibe un gasto menor en comparación con el año pasado. Aun así, la actividad se mantiene activa gracias al volumen de público y a nuevas estrategias comerciales.
En materia de precios, la referente del sector indicó que los valores de carpas y sombrillas registraron un aumento promedio de entre 25% y 30% respecto de la temporada anterior. No obstante, destacó el crecimiento de la preventa como herramienta clave para sostener la demanda.
“La compra anticipada del espacio de sombra marca una diferencia importante en el precio final”, explicó Crespo. En términos generales, el alquiler diario de carpas y sombrillas parte de un piso de entre $80.000 y $100.000, según ubicación y servicios.
La demanda fuerte se concentra en Cariló y en los balnearios de la zona norte durante enero, mientras que el centro y el sur del partido mantienen un flujo más parejo a lo largo de toda la temporada. Febrero, en cambio, muestra un nivel de consultas más bajo y un perfil de visitante que decide gastos una vez instalado en el destino, con mayor margen para buscar oportunidades.