El episodio dejó en evidencia la indignación de los veraneantes por la ausencia de controles policiales o municipales en el sector. Según fuentes locales, el trasfondo de la violencia responde a la crisis económica de la temporada: la caída en las ventas habría exacerbado la rivalidad por el control de los pocos sectores de la playa con alta concentración de público. Pese a la violencia del cruce, el altercado finalizó sin detenidos ni heridos de gravedad reportados oficialmente.