La movilización, que replicó la estética del célebre banderazo de la Selección Argentina en el Mundial 2026 con una pancarta que rezaba «Las PyMEs también son argentinas», tuvo como telón de fondo una estadística demoledora: desde la asunción de Javier Milei, ya cerraron 30.000 empresas.
Durante la jornada, los manifestantes desplegaron carteles con consignas como «Ya cerraron 30.000 empresas. Ley de Emergencia PyME ya» y «Las PyMEs son el motor del país y Milei lo está fundiendo», mientras compartían un desayuno y realizaban una foto colectiva frente a la sede del Ejecutivo.
Diego Ojeda, presidente de ENAC, recordó que el reclamo no es nuevo: en agosto de 2024 ya se habían movilizado con un pedido similar, cuando el número de cierres ascendía a 13.600. «Hoy ya cerraron más de 30.000», subrayó, en un llamado a la acción legislativa.
La convocatoria contó con el respaldo de diversas cámaras sectoriales, como la Cámara de la Industria del Calzado, APYME, la Cámara del Cuero, la Fundación Pro Tejer y la Confederación General de la Producción, entre otras. También se sumaron dirigentes políticos y sindicales, entre ellos los diputados nacionales Sergio Palazzo, Germán Martínez, Kelly Olmos y Santiago Roberto, junto a referentes de la CGT, la Unión Informática y la UOM Capital.
El mensaje central de la protesta fue contundente: el cierre masivo de unidades productivas no es un fenómeno aislado, sino el resultado de un modelo que, a juicio de los convocantes, desatiende la producción nacional y profundiza la crisis del tejido industrial.
Con esta segunda movilización en menos de dos años, el empresariado nacional dejó claro que no piensa bajar los brazos y que la emergencia PyME ya es una urgencia inaplazable.
