La causa del Padre Mario Pantaleo avanza en los laberintos del Vaticano. La Iglesia Católica aprobó la validez jurídica de la investigación diocesana sobre la vida y virtudes del sacerdote, cuyo legado pastoral se forjó en González Catán, en el sur de La Matanza, donde su figura sigue siendo un faro de fe para miles de vecinos. Con esta validación, la causa superó la etapa diocesana —iniciada hace cinco años— y se instaló formalmente en la fase romana, un hito que, según explicó Florencia Flores, integrante del equipo de comunicación de la Obra del Padre Mario, «valida los testimonios y la investigación que se realizó sobre su vida, sus virtudes y su fama de santidad». Ahora, el proceso continuará con la redacción de un documento que sintetice toda la documentación presentada, mientras se aguarda la declaración de Venerable, un pronunciamiento que debe autorizar el Papa y que convertiría al Padre Mario en un paso más cercano a los altares.
El camino, reconoció Flores, «es arduo» porque cada documento debe ser corroborado con minuciosidad, pero el avance es significativo. Mientras tanto, en González Catán, los fieles mantienen viva la devoción.
Pablo, un profesor de Educación Física de la UNLaM, contó que su familia atravesó un problema grave que resolvió gracias a la fe en el Padre Mario, y aseguró que «para nosotros ya es santo». Zulema, vecina del barrio, visita sus restos todas las semanas y asiste a las misas sabatinas, donde pide con fe por la salud de los suyos.
La Obra del Padre Mario, ubicada en Coronel Conde al 5.670, recibe a los fieles de lunes a domingo, y el equipo que impulsa la causa habilitó un correo electrónico para que quienes tengan testimonios de intercesión —especialmente aquellos que puedan ser considerados milagros— los hagan llegar, porque en la economía de la santidad, los milagros son la moneda que puede sellar el camino hacia la beatificación