La resolución responde a la reciente oleada de incursiones ucranianas sobre refinerías y centros logísticos en territorio ruso, en el marco de una escalada militar que viene dejando un saldo creciente de víctimas en ambos bandos.  


Mediante un comunicado difundido en Telegram, el mando militar ruso aseveró: "En correspondencia con las indicaciones recibidas, las Fuerzas Armadas de Rusia han comenzado a prepararse para efectuar ataques masivos contra las instalaciones energéticas de Ucrania en respuesta a los continuos ataques del régimen de Kiev contra la infraestructura civil y el complejo energético y de combustible de Rusia".


Embestida ucraniana


El detonante inmediato de este anuncio fue la embestida nocturna perpetrada por fuerzas ucranianas contra la refinería en la región de Leningrado, considerada la planta de procesamiento de crudo más grande de la zona europea de Rusia. 


Durante el operativo, el Ministerio de Defensa ruso afirmó haber interceptado 494 drones de ala fija sobre 14 regiones, la península de Crimea y los mares Negro y Azov. Respecto al impacto en la zona industrial de Kirishi, el gobernador local, Alexandr Drozdenko, detalló en redes sociales que "varios edificios residenciales resultaron dañados mientras repelíamos el ataque de drones enemigos", confirmando además la extinción de un incendio desatado en el predio atacado, el cual ya había sufrido un cese temporal de operaciones en mayo pasado por hechos similares.


Paralelamente, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, la capital ucraniana sufrió embates constantes en las últimas jornadas, registrando una tragedia en el distrito de Bucha donde 37 personas perdieron la vida luego de que un proyectil ruso impactara en un depósito de armamento ubicado cerca de zonas habitadas.  


El suceso reavivó los cuestionamientos internos por la gestión de pertrechos militares, recordando el episodio de julio en Vishneve que dejó nueve muertos. Ante la gravedad de los hechos, el presidente Volodimir Zelenski manifestó de forma tajante en un mensaje público que "otro crimen similar es absolutamente inaceptable", apuntando contra la responsabilidad organizativa al calificar el hecho como "una situación terrible, así como una negligencia atroz de quienes almacenaban explosivos justo al lado de la gente".