Si esa figura impositiva desaparece, un monotributista social pasaría a pagar un aumento de más del 700 por ciento: de unos 3200 pesos se iría a poco más de 26.000. Lo que implicaría dejarlo llanamente fuera del sistema. El costo presupuestario para las arcas estatales es poco significativo, advierten los expertos: se trata, nuevamente, de una decisión ideológica del gobierno libertario que golpea ferozmente el bolsillo de los más humildes.
Uno de los eslabones más débiles se caería del sistema: se quedaría sin obra social (recargando, además, al ya golpeado sistema público) y sin otros apoyos como la Tarjeta Alimentar, descuentos de la tarjeta SUBE, etc.
Si la figura desaparece, un monotributista social sin adherentes pasaría de pagar 3.228,63 pesos a un nuevo monto de 26.600. Lo cual implica un aumento de más del 700%. Un monotributista social con dos adherentes pasaría de pagar 9.684 pesos a 54.200 (un aumento de 460%). “Cabe recordar que se trata de trabajadores con ingresos mensuales que se encuentran por debajo de la línea de pobreza y a lo mejor no superan los $200.000”, advierte ante la consulta de Página12 Matías Wasserman, economista y miembro del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas.