Según el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), el resultado devengado de la Administración Pública Nacional durante el primer cuatrimestre mostró un superávit primario de $8,6 billones, con una mejora interanual del 9,9%. Sin embargo, el fuerte incremento real del pago de intereses de deuda, que trepó un 67%, redujo considerablemente el margen fiscal.


Como consecuencia, el superávit financiero quedó en apenas $3,8 billones, lo que representa una caída del 22,5% a valores constantes respecto del mismo período de 2025.


Pero el deterioro no se explica únicamente por el peso de los intereses. El informe también revela una caída real del 9,7% en los ingresos impositivos durante el cuatrimestre. El retroceso no se limitó a la baja de las retenciones a las exportaciones: prácticamente todos los tributos principales mostraron descensos.


En paralelo, los gastos corrientes aumentaron un 0,9% en términos reales y el gasto total subió un 0,7%, pese al fuerte ajuste en obra pública y gastos de capital, que se desplomaron un 19,3%.


Los números muestran además que, si se consideraran únicamente los ingresos tributarios y de la Seguridad Social frente a los gastos corrientes, el resultado fiscal sería deficitario en alrededor de $1,4 billón. Ese rojo pudo ser compensado gracias a ingresos excepcionales que el Gobierno incorporó en las cuentas públicas.


Entre esos recursos extraordinarios aparecen los US$700 millones obtenidos por las privatizaciones de las centrales hidroeléctricas del Comahue. Gracias a esos ingresos de capital, el Estado pasó de recaudar $0,1 billón a $1,2 billón en ese rubro, con un salto del 1.472,4%.


A eso se sumó el fuerte incremento de los intereses generados por el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), que crecieron de $0,3 billón a $3,2 billones, con una mejora real del 108,6%.


Entre ambos conceptos, el Tesoro consiguió ingresos por $4,4 billones, una cifra superior al total del superávit financiero acumulado en el primer cuatrimestre.


Ahora, todas las miradas están puestas en el próximo lunes 18, cuando la Secretaría de Hacienda publique el resultado fiscal en base caja. Ese informe incluirá no solo la Administración Pública Nacional, sino también empresas públicas y fondos fiduciarios, ofreciendo una radiografía más amplia del verdadero estado de las cuentas públicas.