Las detenidas son Nélida Agustina Bisio, ex directora de la ANMAT, y Gabriela Carmen Mantecón Fumado, quien estuvo al frente del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME). Ambas quedaron imputadas por presuntas irregularidades en el ejercicio de sus funciones


Sin embargo, la causa vuelve a plantear una pregunta incómoda. Si existe un organismo dedicado específicamente a controlar la calidad de los medicamentos antes de que lleguen a hospitales y pacientes, ¿qué falló para que un producto adulterado terminara provocando una tragedia de semejante magnitud? Es el interrogante que el año pasado al analizar el funcionamiento de los mecanismos de fiscalización sanitaria.


La ANMAT depende del Ministerio de Salud. A través del INAME y de otras áreas técnicas, realiza auditorías e inspecciones periódicas en laboratorios públicos y privados. Uno de los pilares del sistema es la trazabilidad, que permite seguir el recorrido de cada medicamento desde su elaboración hasta su distribución. Pero, aun con esos mecanismos, fuentes del organismo habían advertido que "los mayores problemas no suelen aparecer en los grandes laboratorios, sino en los medianos o pequeños, donde a veces los controles internos son más laxos".


Las auditorías que realiza el organismo incluyen visitas a los lugares de producción, con controles que se activan de forma aleatoria o a partir de denuncias o sospechas fundadas. Además de los controles en plantas, el organismo estatal realiza patrullajes e inspecciones en puntos de venta. Hay un área que trabaja como una especie de policía sanitaria: recorre negocios, farmacias y depósitos, buscando productos falsificados o no autorizados. En paralelo, se controlan los registros de trazabilidad.


Desde la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC) habían advertido a El Auditor.info que la derogación del programa de producción pública de medicamentos podría debilitar aún más el sistema de control. "Si algo demuestra este caso, es la importancia de que el Estado intensifique los controles", habían señalado.


A partir de su creación en 1992, la ANMAT fue considerada una de las agencias regulatorias más sólidas de América Latina. En su propia definición institucional sostiene que su misión es “garantizar que los productos para la salud que se utilicen en Argentina sean seguros, eficaces y de calidad”, una tarea que desarrolla mediante auditorías técnicas, inspecciones y operativos de fiscalización.


Desde el Ministerio de Salud de la Nación decidieron destacar el trabajo realizado por la ANLIS-Malbrán. "Participó activamente mediante el análisis de muestras, los estudios para establecer los nexos entre los casos y el producto y el aporte de información a la investigación", indicaron.