El dato golpea a la gestión de Guillermo Montenegro porque impacta sobre uno de los principales motores económicos del distrito. Mientras el municipio sostiene una narrativa de atracción turística y actividad permanente, el sector gastronómico y hotelero describe cierres, suspensiones y falta de nuevas inversiones capaces de compensar las bajas.
Los fines de semana largos de marzo, abril y mayo no habrían superado niveles de ocupación de entre 45% y 50%, según reportes sectoriales. La preocupación creció además por las reservas para el siguiente fin de semana largo, que aparecían por debajo de las expectativas.__IP__
La lista difundida por el gremio incluye establecimientos gastronómicos y hoteleros de distintos puntos de la ciudad, en un contexto local marcado por un desempleo superior al 9% y por la pérdida de puestos laborales en actividades vinculadas al turismo.
