Faltan 549 para el 31 de octubre de 2027. Ese día, si se cumplen los plazos previstos en los tiempos del mandato presidencial, se debería votar la fórmula que debiera asumir el 10 de diciembre de ese año.
Pero, de no mediar un brusco cambio de timón en la política y en la economía, van a ser cientos de días de enorme sufrimiento para la mayoría de la sociedad. Esa es la cuenta que vale hoy.
Porque el panorama del jueves 30 de abril, al final del cuarto mes del año, es el de una situación en la que todos miramos sin el calendario que tenemos por delante. Un calendario que viene cargado de dudas: cómo pagar la cuentas, cómo salir de las deudas, cómo volver a comprar carne, cómo conseguir leche y que podamos pagarla, cómo conseguir trabajo si no lo tenemos y cómo hacer para no perderlo.
Son las respuestas que no estuvieron en las palabras de Adorni, porque tampoco fueron temas que se hayan puesto en las preguntas.
Adorni es cómodo para casi todos.
Es el blanco móvil que no solo desvía las brutalidades del Gobierno, en el ajuste más cruel de la historia sino también las debilidades de la oposición, que en parte permitió haber llegado a esta instancia y al mismo tiempo se muestra complaciente de a ratos, como si a la barbarie se la pudiera dejar transcurrir sin más.
Honrar la vida, no solo que pase. Es lo que hace falta en estos tiempos.
Adorni, el show debe continuar
Las cámaras se entretuvieron con las imágenes del desencajado Javier Milei, con su claque de ministros que se tomaron la mañana para sacarse fotos y jugar a la defensa militante del que quedó en off-side, dicho en términos futboleros.
Pero fueron a aplaudir la trampa.
Los miembros de la oposición intentaron hacer lo suyo y lo lograron en parte, porque el libreto del Jefe de Gabinete nunca se movió una línea de la corrección declarativa. Leyó todo lo que dijo, preparado por su equipo, hasta las chicanas. Eso implicó que la vista de Adorni haya estado más atada al escrito que a la sociedad, que de alguna manera esperaba una respuesta que no llegó.
Adorni a esta altura, no sabemos en un futuro porque la memoria a veces viene floja de papeles, no puede caminar por la calle ni por las redes sin que el repudio popular se le presente. Un rechazo que aparece como una brisa de esperanza, en un tiempo de desconciertos
Porque no todo es lo mismo, o no debiera serlo.
