El reclamo apunta directamente a la familia Espiñeira, dueña de la firma, a quienes los empleados responsabilizan por la falta de respuestas y la parálisis operativa. La indignación escaló tras el último movimiento de la empresa, que fue visto como una falta de respeto hacia el personal: “Ayer nos hicieron un depósito de 20 mil pesos, es una burla. Queremos que alguien nos dé respuestas serias. Todos tenemos familias”, expresó Juan Rosso, uno de los operarios, en diálogo con TN. Según explicó, la deuda salarial se arrastra desde enero.
La crisis no solo se siente en los bolsillos, sino también en el día a día de la fábrica. Los trabajadores relataron que la producción está frenada por la falta de insumos y materia prima, sumado a una deuda creciente con los tambos de la región: “Hoy no entra leche, no hay insumos y estamos paralizados. Los productos se vendían muy bien, eran de muy buena calidad, tenían años de trayectoria y prácticamente se vendían solos. Pero hoy ya no aparecen en góndolas”, lamentó Rosso.
Ante el silencio empresarial, el futuro de cientos de familias en Lehmann pende de un hilo. Entre los manifestantes, la sensación es que el ciclo de la actual conducción está terminado y que la única salida para salvar los puestos de trabajo es una venta inmediata: “Nuestra única salvación es que vendan la empresa. Es la única forma de sostener la fuente de trabajo”, concluyó Rosso. Por ahora, los trabajadores se mantienen en estado de alerta, esperando una señal que evite el cierre definitivo de esta histórica empresa.