Estos conflictos no son producto de desacuerdo entre los intereses nacionales, sino producto de meros berrinches ideológicos del presidente.
Desde que asumió el presidente Milei viaja por el mundo cumpliendo con una agenda personal sin visitas de Estado y generando acciones que ponen en riesgo las relaciones diplomáticas de nuestro país.
Milei debe entender que no es más candidato ni el referente de un grupo ideológico internacional, es el presidente de todos los argentinos y debe actuar en consecuencia.