Según reporta El1Digital, para asegurar el aterrizaje, modificaron la trayectoria y descendieron más de lo habitual en determinados tramos, lo que hizo que el avión pasara peligrosamente bajo sobre distintas localidades de La Matanza.
El punto crítico se registró cuando la aeronave voló a apenas 213-215 metros de altura, un nivel inusual para un vuelo comercial. Mientras tanto, el aeropuerto de Ezeiza activó protocolos de emergencia y suspendió operaciones durante unos 20 minutos, priorizando el arribo seguro del avión.
Los vecinos relataron haber sentido temor por la cercanía y el ruido. “Pasó por Casanova, pensé que se caía”, comentó una residente. Los videos difundidos mostraban al enorme Boeing desplazándose apenas por encima de construcciones, lo que aumentó la sensación de peligro.
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) puso en marcha sus protocolos de asistencia y control. Finalmente, el avión aterrizó sin inconvenientes y tanto pasajeros como tripulación resultaron ilesos. La demora total fue de unos 30 minutos respecto al horario previsto.
Sin daños ni heridos
Aunque no se produjeron daños ni heridos, el episodio dejó a la comunidad con inquietudes sobre la seguridad de vivir bajo las rutas aéreas internacionales y los márgenes de maniobra que existen cuando un vuelo comercial atraviesa una situación de emergencia.
Vigilancia eficiente
Este tipo de sucesos refuerza la necesidad de contar con sistemas de vigilancia eficientes, protocolos claros y comunicación transparente para garantizar que, aun en circunstancias excepcionales, la seguridad de las personas y la operación aérea se mantengan bajo control.