El informe, titulado “¿Qué piensan los estudiantes de 15 años sobre su futuro y la escuela?”, advierte que estas restricciones pueden anticipar la inserción laboral o llevar a postergar estudios superiores. La preocupación es mayor entre los jóvenes de menores ingresos (67%), mientras que en sectores más favorecidos desciende al 55%.
La investigación se basó en las respuestas de PISA 2022 y examinó cinco dimensiones: información disponible sobre opciones educativas y laborales, utilidad percibida de la escuela, confianza en la toma de decisiones, presión familiar y limitaciones económicas.
Entre los hallazgos, el 65% de los estudiantes dijo sentirse bien informado sobre las alternativas que tendrá después de la secundaria, aunque la cifra está por debajo de países como Colombia, Costa Rica o Perú.
En cambio, la mayoría destacó que lo aprendido en la escuela les servirá para el trabajo (76%) y que el colegio los ayudó a ganar confianza para decidir (64%), porcentajes superiores a los promedios de la OCDE.
Otro dato relevante es el peso de la presión familiar: casi la mitad de los jóvenes (47%) siente que su entorno los empuja a elegir un camino determinado, ya sea continuar estudios, aprender un oficio o ingresar al mercado laboral. Argentina lidera la región en este indicador, con una incidencia mucho mayor en los sectores más vulnerables.