Desde entonces, Magario se limitó a llamar a sesiones especiales y preparatorias vinculadas al recambio legislativo, la mayoría relacionadas con el reparto de cargos. Sin embargo, no convocó a una sola sesión ordinaria en lo que va de 2026.
El saldo es difícil de justificar. Es una verdadera tragedia legislativa.
A mediados de junio, ninguno de los casi 300 proyectos de ley presentados por los senadores durante 2026 llegó a ver la luz del recinto. Sin sesiones las propuestas no toman estado parlamentario, no son giradas a las comisiones y terminan juntando polvo en los cajones del Palacio Legislativo.
Esta tragedia estuvo acompañada por una incapacidad de conducción. El Senado pasó cerca de dos meses sin vicepresidente primero de la Cámara, un lugar clave en la línea sucesoria del Gobernador, y con el bloque oficialista sin conducción formal. En ambos casos, la Vicegobernadora terminó doblegada por el kirchnerismo.

A eso se suma que las 47 comisiones permanentes de trabajo recién quedaron definidas a fines de mayo. En el medio, Magario necesitó dos decretos distintos para cerrar el esquema, atravesó papelones como el de la vicepresidencia de la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA) y se vio expuesta en cada uno de los capítulos de la interna oficialista.
Fueron meses en los que quedaron a la intemperie las dificultades que enfrenta la Vicegobernadora para ejercer el control político de una Cámara alta en la que paradójicamente el peronismo ostenta mayoría propia, con 24 bancas, pero no puede ponerse de acuerdo para sesionar.
En las últimas horas, la presión se volvió insostenible. El jefe del bloque peronista, Sergio Berni, viene calificando la parálisis legislativa como un “papelón”; el martes, la flamante titular de ACA, la massista Malena Galmarini, la definió como una “vergüenza”; y este miércoles la oposición amenazó con pedir una sesión especial para forzar la reapertura del recinto.
Con ese desorden político e institucional de fondo, Magario volverá a presidir una sesión ordinaria en el Senado bonaerense después de ocho meses.
Magario abre el palco y cierra el recinto
Las cosas que pasan en el Senado que preside la vice de Axel Kicillof son realmente insólitas. La semana pasada, por presión del propio bloque de Fuerza Patria debió anunciar la esperada reapertura del palco de prensa, que mantuvo cerrado por más de un año.
El día de la sesión en la que desempató una votación de 22 a 22 a favor de la reelección indefinida de legisladores, Magario prohibió a los trabajadores de prensa el ingreso al recinto. No quería testigos.
Cuando se comunicó la reapertura del palco, la titular de la Cámara todavía no había convocado a la primera sesión ordinaria del año. “Abre el palco y cierra el recinto“, era el comentario en los pasillos, mientras el Senado acumulaba ocho meses sin actividad regular.

Senado bonaerense: la convocatoria de Magario




