La discontinuación de la Encuesta de Viajes y Turismo de los Hogares (EVyTH) fue, más allá de un recorte presupuestario, un golpe silencioso a la capacidad del Estado para planificar, invertir y evaluar políticas públicas en uno de los sectores más estratégicos para las economías regionales, según distintos especialistas consultados.
La EVyTH, vigente desde 2012, era mucho más que una encuesta: permitía medir la cantidad de turistas, el gasto total y diario, los pernoctes, la estadía promedio, las regiones de origen y destino, los medios de transporte, las motivaciones de viaje y características sociodemográficas como la edad, el nivel educativo, la situación laboral y el nivel de ingresos. Además, ofrecía acceso abierto a sus microdatos, posicionando a Argentina como uno de los pocos países de América Latina con información pública y gratuita sobre turismo interno
Hoy, esas preguntas ya no tienen respuesta: ¿cuántos argentinos viajan dentro del país? ¿Qué destinos eligen? ¿Cuánto gastan y en qué rubros? ¿Cómo varía el turismo según el nivel de ingresos?
“En el sector público, esta información era clave para diseñar políticas turísticas, identificar qué regiones requerían mayor promoción o inversión, evaluar programas como PreViaje (midiendo su impacto en los viajes, el gasto y la distribución territorial), planificar infraestructura y conectividad en función de los flujos entre provincias y monitorear el aporte del turismo a la economía a través de herramientas como la Cuenta Satélite”, explica a El Auditor.info la investigadora Micaela Spinelli.
Un vacío estructural
Para Maira Elizabeth Araujo, licenciada en Turismo, las dimensiones afectadas por la discontinuidad son concretas y graves: “Se pierde la medición de la cantidad de personas que se desplazan, el nivel de gastos que realizan y, sobre todo, dónde impactan esos gastos. Sin datos actualizados no se pueden diseñar herramientas para entender el comportamiento del turismo y su influencia en las economías regionales”.
En diálogo con El Auditor.info, Araujo también alerta sobre un riesgo mayor: “El principal peligro es desconocer los aportes y los efectos negativos del turismo en la balanza de pagos y en el Producto Bruto Interno (PBI). Genera incertidumbre a la hora de proyectar mejoras o avances en materia turística y en todas las actividades en las que se derraman sus beneficios”.
Además, critica las limitaciones de la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) y de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI), que por ahora siguen activas. “Recaban información solo en ciertos aeropuertos o pasos fronterizos. Los principales centros urbanos del país quedan fuera del relevamiento. Actualmente, la familia de clase media y baja queda fuera de todo universo de análisis posible, y probablemente sea la que mayores aportes, aunque por goteo, realiza a las economías regionales”, comenta.
“Aún seguimos siendo caros para el turismo extranjero, y el turismo nacional es lo primero que se resiente con medidas económicas como las que estamos viviendo. Es un atentado a la actividad turística, pero creo que es cuando debemos trabajar más para mostrar con resultados y números concretos los beneficios y la importancia de esta actividad para muchas regiones del país”, afirma.
La versión oficial y el intento de reconstrucción
Este vacío en las estadísticas se explicaría por la ruptura de la relación entre la Secretaría de Turismo y el INDEC, que derivó en la discontinuidad de la EVyTH y puso en riesgo también a la EOH y a la ETI.
Sin embargo, desde el Consejo Federal de Turismo (CFT) y el Centro Nacional de Datos Turísticos se lanzó una Mesa Federal de Estadísticas Turísticas, con adhesión de 23 provincias (Santiago del Estero no se sumó). El objetivo es homogeneizar metodologías y reconstruir indicadores en tres etapas de seis meses cada una.
Esta tarea llevaría mucho tiempo, ya que la pérdida de continuidad de ciertos datos estadísticos implica un daño metodológico irreparable: romper una serie de más de una década impide distinguir cambios estructurales de fenómenos coyunturales, y el período sin datos queda como un vacío que solo puede aproximarse con fuentes alternativas menos precisas.
El costo de no saber
Mientras el CFT apuesta a una etapa fundacional de las estadísticas turísticas, el presente queda desatendido. Sin EVyTH, el Estado nacional no puede evaluar el impacto de sus propias políticas, las provincias pierden información clave para su planificación y los privados invierten con mayor incertidumbre.
“El sector privado utilizaba estos datos para definir estrategias comerciales como precios, promociones o paquetes, según el perfil del turista y de la temporada. También resultaban fundamentales para la toma de decisiones de inversión, por ejemplo, dónde abrir un hotel o ampliar capacidad, y para ajustar la oferta de servicios de transporte, alojamiento y actividades en función de la demanda y su estacionalidad”, explica Spinelli.
Pero hay un dato más, que pone en palabras Spinelli: “La discontinuidad de la encuesta impacta en la credibilidad del sistema estadístico. La consistencia y continuidad en la producción de datos son fundamentales para generar confianza. Cuando una serie se interrumpe sin una explicación clara o sin un reemplazo equivalente, se debilita la percepción de estabilidad y confiabilidad de la información oficial”.
