La fabricación nacional de uno de sus productos emblemáticos transformará la planta rosarina en un centro de operaciones mínimas -mayormente dedicado a la importación de productos terminados- y profundizará el recorte de su estructura laboral.
De esta manera, la firma de origen sueco pondrá fin a su línea de frío. Esto implica que la planta dejará de fabricar tanto cocinas —cuya producción se interrumpió en enero— como heladeras, y solo continuará con la elaboración de freezers y lavarropas, según precisaron fuentes internas a La Capital.
En este marco, la plantilla de empleados de la compañía experimentará una nueva reducción: de los 750 trabajadores iniciales restan unos 250 empleados, y, tras la implementación de la medida, solo 150 empleados mantendrán su puesto, dedicados exclusivamente a las funciones que permanezcan activas. Directivos declararon al medio rosarinos sobre los antiguos productos: “Ya no se fabrican más acá”.
En marzo, Electrolux ya había puesto en marcha un plan de reducción de personal en la fábrica de Rosario. La apertura de un programa de retiros voluntarios para 100 trabajadores tuvo una adhesión mayor a la esperada: más de 130 operarios decidieron aceptar la propuesta antes del cierre del proceso, informó la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Este ajuste se produjo en un contexto en el que la planta, que llegó a emplear a 750 personas, ya operaba por debajo de su histórica capacidad.
Las condiciones del retiro incluían el pago del 100% de la indemnización bajo el régimen previo a la reforma laboral, más tres salarios adicionales por aceptación voluntaria, según datos gremiales. Esta decisión empresarial se inscribe en una tendencia de ajuste y reconversión en la industria nacional de línea blanca, que enfrenta dificultades crecientes.