El haber mínimo que se cobrará en julio no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) de junio, que ascendió a $495.622 y acumuló una variación de 17% en los primeros seis meses. Esto significa que un jubilado que cobra la mínima queda ubicado por debajo de la línea de la pobreza. Actualmente, la jubilación mínima quedó 9,1% por debajo de diciembre de 2023, y 4,5% real respecto a agosto de 2025.
De todas formas, la CBT publicada por el INDEC no contempla ni refleja la totalidad de los gastos ni el consumo de bienes y servicios de una persona adulta mayor en Argentina.
Si se compara la jubilación mínima con la canasta que elabora la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, que refleja de manera más cercana los patrones de consumo de los adultos mayores, se comprueba una caída pronunciada del poder de compra de los haberes.
El haber mínimo que se cobrará en agosto no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total de mayo, que ascendió a $489.734.
La canasta básica de jubilados elaborada por la Defensoría trepó a $1.863.000 en mayo de 2026 y, si se le indexa el IPC de junio, ascendería a $1.898.397. Esto muestra que se requieren cuatro jubilaciones mínimas para cubrir esos gastos.
La línea de la pobreza
La actual fórmula de movilidad previsional, establecida por el Decreto 274/2024, ajusta los haberes jubilatorios únicamente en función de la inflación pasada. Así, se produce un acercamiento y una estabilización de la línea de la pobreza con el pago mínimo que reciben los jubilados. La forma en que se calcula la movilidad previsional impide mejoras reales en el poder adquisitivo de los jubilados.
Actualizado por inflación acumulada desde diciembre de 2023 a junio de 2026, el bono extraordinario debería ser de $230.000.
Una de las certezas es que los jubilados pierden siempre en un escenario inflacionario y que la magnitud del deterioro depende de la aceleración del proceso de aumento de precios. La devaluación del 118% de diciembre de 2023 impactó de lleno en las jubilaciones, lo que se reflejó en una caída del 40% en los primeros cuatro meses de 2024. A su vez, los jubilados también pierden en contextos de baja inflación en una economía recesiva con un mecanismo de movilidad que atrasa los ingresos de los adultos mayores.
Otro aspecto clave es el bono de $70.000 que se paga todos los meses, a criterio del Poder Ejecutivo. Actualizado por inflación acumulada desde diciembre de 2023 a junio de 2026, el bono debería ser de $230.000, lo que elevaría el haber mínimo a $650.000 aproximadamente.
Actualmente, el bono extraordinario de $70.000 otorgado a los jubilados que cobran el haber mínimo representa el 14,29% del ingreso total, cuando en diciembre de 2023 la relación ascendía a 34,22%. En otras palabras, este complemento a las jubilaciones mínimas perdió en apenas dos años un 58% de su peso en el ingreso de los adultos mayores.
Liquidado por primera vez en diciembre de 2019, perdió su principal y original función, que es la de evitar la 'dilución del haber'. Por el contrario, desde el momento de su implementación, hace siete años, se profundizó drásticamente la caída del haber y del bono en la composición integral de los ingresos de millones de adultos mayores beneficiarios de la seguridad social. Sin embargo, el bono sigue siendo un mecanismo externo a la jubilación que permite acercar los haberes mínimos a la línea de pobreza, situación que empeoraría si se eliminara este ingreso compensatorio.
En este contexto cobra relevancia el debate público sobre los distintos mecanismos de actualización de los haberes que, si bien buscan sostener el nivel de vida de las personas mayores, no lograron revertir el deterioro. En apenas 10 años, se pasó de una situación en la que una jubilación mínima cubría casi dos CBT a un presente en el que apenas alcanza el valor de una sola canasta básica por persona.
Sin una discusión política seria e integral sobre cómo complementar el actual mecanismo de actualización con un proceso de recomposición integral de los ingresos de los adultos mayores en Argentina, la calidad de vida de millones de personas se mantendrá, como hasta el momento, apenas por encima de la línea de pobreza.
