El combate, que se realizó en el estadio Ryogoku Kokugikan de la capital nipona, se decidió por las tarjetas tras 12 rounds y con fallo unánime (116-112; 117-111; 120-108). Sin dudas, es una de las victorias más importantes del boxeo argentino del siglo XXI.
“Estoy muy emocionado, gracias por mi viejo que me vino a ver y para mi hermano que ya no está y me vio desde el cielo. Gracias a Japón, por la gente que me brindó su humildad, espero volver a venir”, dijo el campeón tras la pelea. Y agregó: “Tiré con todo mi poder y di una batalla para la gente. Me voy muy feliz porque la gente quiere ver guerra. Hoy Argentina tiene a un campeón unificado como Accavallo, Nicolino Locche, Pascualito Pérez”, rememoró entre lágrimas.
“No sé cómo hizo ese pibe para mantenerse parado porque tiré con todo”, insistió el “Puma”, que se autoproclamó: “Soy leyenda y eso es lo que vinimos a valorar con mi gente”.